DISEÑO PARA VIVIR
[Una mirada humanista del diseño]

Aunque me duela reconocerlo el tan en boga concepto “Diseño centrado en el usuario” no ocuparía hoy el lugar que tiene si no fuera por el Marketing… Y precisamente tal vez sea por esto que el usuario se ha despersonificado y deshumanizado, al mismo tiempo que ha sido reemplazado por Cliente: de primer mundo, con poder adquisitivo medio-alto, y familiarizado con las tecnologías.

Pero hay otro diseño que siempre estuvo ahí, sin marketing.
Silencioso pero eficiente y eficaz, que trabaja por y para las personas.
Y con referentes en la teoría y la práctica, como son Curro Claret (cita en la imagen) y Óscar Guayabero.

¿Se hace con convencimiento o porque toca?  nos pregunta Curro Claret en su Retrato imperfecto.

Diseño para vivir

“Retrato imperfecto de Curro Claret”. Óscar Guayabero y Ramón Úbeda.

Óscar Guayabero crea el término “Disseny per viure/Diseño para vivir” para definir el diseño centrado en las personas -que no usuarios- y su bienestar. Un concepto que, en palabras de Álvaro Sobrino, “Como todas las buenas definiciones encierra dos significados, el literal y la alegoría, que siempre tiene más sustancia. El diseño para vivir centra el foco en las personas, en la función social, en el bienestar y en la felicidad, obviando por obvio, valga la redundancia, al productor, al emisor o al fabricante.”

El Diseño para vivir tiene un propósito humanista (y humanizador), y por ello precisamente considero que es la forma más revolucionaria que podemos habitar y transitar como diseñadores.

 

Diseño para Vivir

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